Descubrir que alguien usa tu marca genera una reacción inmediata: mandar un abogado a exigir que pare. Es el impulso correcto y la secuencia equivocada.
Antes de escribirle a nadie hay tres cosas que verificar, porque un requerimiento mal fundado te deja en peor posición que no haber hecho nada.
Paso 1 — Verifica tu propio alcance
¿Tu registro cubre la clase en la que el tercero opera? Es la primera pregunta y la que más sorpresas da.
Si registraste tu marca para servicios de consultoría y el tercero la usa para vender ropa, tu registro probablemente no alcanza. Reclamar sin fundamento invita a que la contraparte registre en esa clase antes que tú.
Verifica también que tu registro esté vigente: que se hayan presentado las declaraciones de uso y las renovaciones. Un registro caducado no defiende nada.
Paso 2 — Documenta el uso del tercero
Antes de avisarle que lo detectaste, reúne evidencia. Porque en cuanto reciba tu carta, va a cambiar su sitio web, borrar publicaciones y modificar su papelería.
Qué documentar:
- Capturas fechadas de sitio web y redes sociales
- Fotografías de establecimiento, productos o señalización
- Publicidad, facturas o comprobantes de venta si están disponibles
- Constancia de que el uso es en el comercio, no meramente doméstico
Cuando el asunto es relevante, conviene certificar la evidencia ante notario. Un acta que da fe del contenido de un sitio web en una fecha determinada vale mucho más que una captura de pantalla.
Paso 3 — Evalúa quién es la contraparte
No es lo mismo un negocio local que eligió un nombre parecido sin saber, que un competidor directo que lo hizo a propósito.
Con el primero, un requerimiento cordial suele resolver en semanas. Con el segundo, hay que prever que va a defenderse y quizá contraatacar cuestionando la validez de tu registro.
Paso 4 — El requerimiento
Un requerimiento formal debe:
- Acreditar tu titularidad con el registro
- Identificar con precisión el uso que se reclama, con la evidencia
- Explicar por qué constituye infracción
- Fijar un plazo razonable y concreto para cesar
- Señalar las consecuencias si no se atiende
Lo que no debe hacer: amenazar con acciones que no vas a ejercer, ni exagerar el alcance de tu registro. Si la contraparte tiene buena asesoría, va a verificar, y una amenaza infundada debilita todo lo que sigue.
Paso 5 — Si no funciona
Procede la acción por infracción ante el IMPI, que puede ordenar el cese del uso e imponer sanciones.
Antes de iniciarla, conviene una evaluación fría: cuánto cuesta, cuánto tarda y qué daño real te está causando el uso del tercero. A veces la respuesta es que el daño no justifica el procedimiento, y entonces la mejor decisión es reforzar tu propia posición registral y vigilar.
El escenario que hay que evitar
Descubrir el uso, no hacer nada durante años y reclamar después. La tolerancia prolongada debilita tu posición y puede dar argumentos a la contraparte.
Si detectas un uso indebido, actúa o documenta por escrito por qué decides no actuar. Lo que no conviene es dejarlo pasar sin más.

